En la ecografía morfológica de la semana 20, una de cada tantas familias escucha una frase que no esperaba: «hay una imagen en el pulmón del bebé». Si llegaste a este artículo googleando eso, probablemente tengas dos preguntas dando vueltas: qué significa exactamente una malformación pulmonar en el embarazo, y qué implica para el resto de la gestación y para el parto.
Vamos a la respuesta corta primero, porque suele sorprender a los padres: en la inmensa mayoría de los casos, ese hallazgo prenatal termina en un bebé que nace sano y respira sin ningún problema. El desafío no es el diagnóstico en sí, sino entenderlo bien desde el primer momento, con la información correcta.
¿Por qué hoy se diagnostica tanto una malformación pulmonar en el embarazo?
No es que estas malformaciones sean más frecuentes que antes. Es que las vemos mejor. Hace pocas décadas, estas lesiones —agrupadas bajo el nombre de malformaciones pulmonares congénitas (MPC)— solo se identificaban cuando un recién nacido debutaba con dificultad respiratoria grave, o años después, ante una neumonía a repetición que siempre afectaba el mismo lugar del pulmón. Hoy, gracias a la generalización de la ecografía obstétrica de alta resolución en el segundo trimestre, la mayoría de los casos se detectan «in útero», en bebés que van a nacer completamente asintomáticos.
Ese cambio de escenario es, en el fondo, una ventaja: te da tiempo. Tiempo para entender qué tipo de lesión es, cómo evoluciona durante el embarazo y —esto es clave— tiempo para armar el equipo médico correcto antes de que tu hijo nazca.
Las dos protagonistas: CPAM y secuestro broncopulmonar
Ya escribí en detalle sobre los tipos de malformación pulmonar y sus opciones de tratamiento en este artículo, así que acá lo resumo solo para ubicarte:
- CPAM (malformación congénita de la vía aérea pulmonar): la más frecuente. Es tejido pulmonar con quistes, conectado —mal— al árbol respiratorio.
- Secuestro broncopulmonar: tejido pulmonar que no funciona y que, a diferencia de la CPAM, recibe sangre directamente de una arteria que nace de la aorta, no de la circulación pulmonar normal.
Existen también formas híbridas, que combinan características de ambas, y otras entidades mucho menos frecuentes (quiste broncogénico, enfisema lobar congénito). Pero en el consultorio, el 90% de las consultas por diagnóstico prenatal giran en torno a estas dos.

Cómo se estudia una malformación pulmonar en el embarazo
El diagnóstico durante la gestación se apoya, fundamentalmente, en dos estudios:
- Ecografía: es el pilar. Permite ver el tamaño de la lesión, su ubicación, si es predominantemente quística o sólida, y —muy importante— si tiene una arteria sistémica propia (lo que orienta hacia un secuestro).
- Resonancia magnética fetal: se suma cuando la ecografía deja dudas, o para caracterizar mejor lesiones grandes y su relación con estructuras vecinas.
Durante el embarazo, la conducta no es «diagnosticar y esperar pasivamente», sino hacer un seguimiento ecográfico seriado, habitualmente cada 3 a 4 semanas. Esto tiene una razón biológica concreta: muchas de estas lesiones dejan de crecer alrededor de la semana 26 y, a partir de la semana 30, empiezan a reducirse en relación al tamaño del bebé. Es un fenómeno real, no un consuelo genérico.

El número que de verdad importa: el CVR
Acá quiero ser preciso, porque es el punto donde más ansiedad —y más desinformación— circula. No todas las malformaciones pulmonares en el embarazo tienen el mismo riesgo, y el tamaño «a ojo» no alcanza para estimarlo. Para eso usamos el CVR (CVR: relación entre el volumen de la lesión y el perímetro cefálico del feto), un índice ecográfico que compara el volumen de la lesión con el perímetro cefálico del feto, corrigiendo así por la edad gestacional.
El CVR no predice si tu hijo va a necesitar cirugía después de nacer. Predice algo más puntual y más urgente: el riesgo de que la lesión comprometa la función cardíaca del feto y genere hidrops (acumulación patológica de líquido), que es la verdadera complicación grave —y rara— del embarazo.
| CVR (índice de volumen) | Interpretación | Conducta habitual |
|---|---|---|
| Bajo (aprox. ≤1,0) | Riesgo bajo de compromiso hemodinámico fetal | Seguimiento ecográfico de rutina cada 3-4 semanas |
| Intermedio | Requiere vigilancia más estrecha | Controles más frecuentes, evaluación cardíaca fetal |
| Alto (aprox. >1,6) | Mayor probabilidad de desarrollar hidrops | Seguimiento en centro de medicina fetal, eventual tratamiento prenatal |
Distintos estudios ubican el umbral de mayor riesgo alrededor de un CVR de 1,6, aunque revisiones más recientes sugieren que valores más bajos ya son útiles para anticipar compromiso respiratorio al nacer. Con un CVR bajo —que es, por lejos, el escenario más frecuente en la consulta— la probabilidad de que el embarazo curse sin complicaciones es alta.
Un dato que suelo remarcarles a los padres: el hidrops fetal es una complicación poco frecuente. La gran mayoría de los bebés con malformación pulmonar en el embarazo llegan a término, nacen sin dificultad respiratoria y el diagnóstico se termina de precisar recién después del nacimiento.

¿Quién tiene que estar en la consulta prenatal? El rol del cirujano pediátrico
Acá quiero ser honesto sobre algo que veo seguido: muchas familias transitan todo el embarazo hablando solo con el obstetra y el especialista en medicina fetal, y recién conocen a un cirujano pediátrico cuando el bebé ya nació. Eso no está mal, pero se pierde una oportunidad.
¿Por qué conviene que un cirujano pediátrico participe antes del parto?
- Porque puede explicarles a los padres, con el mismo estudio en la mano, qué implica realmente esa imagen —sin el filtro de la angustia del momento del diagnóstico.
- Porque permite planificar el lugar del parto. Si la lesión es grande o el CVR es elevado, tiene sentido nacer en un centro con neonatología y cirugía pediátrica disponibles desde el primer minuto. Si el riesgo es bajo, no hace falta trasladar a nadie.
- Porque arma, junto al equipo de medicina fetal, el plan concreto de estudios que le van a hacer al bebé en sus primeros meses de vida.
Los programas de diagnóstico y tratamiento fetal —como el que funciona en el Hospital Garrahan— existen justamente para esto: para que la malformación pulmonar en el embarazo se maneje en equipo, y no como una serie de consultas aisladas.
El mensaje central: diagnóstico prenatal no es sinónimo de cirugía al nacer
Quiero ser directo con esto, porque es la fuente número uno de angustia innecesaria: que a tu hijo se le haya detectado una malformación pulmonar en el embarazo no significa que vaya a nacer con dificultad respiratoria, ni que vaya a pasar por el quirófano en sus primeros días de vida.
Entre el 80% y el 90% de los bebés con diagnóstico prenatal nacen completamente asintomáticos: respiran bien, se alimentan bien, y no requieren ninguna intervención de urgencia. La minoría que sí presenta dificultad respiratoria al nacer son, en general, los casos donde el seguimiento prenatal ya venía marcando una lesión de mayor tamaño o un CVR elevado, exactamente los que se identificaron y se prepararon con anticipación gracias a ese mismo diagnóstico prenatal.
Dicho de otro modo: el diagnóstico prenatal no crea el problema. Lo anticipa. Y esa anticipación es la que permite, en los pocos casos que sí lo necesitan, resolver la situación al nacer sin sorpresas.

¿Y después del nacimiento?
Acá va lo que suele generar más dudas una vez que el bebé ya nació:
- Si el bebé nace sintomático (dificultad respiratoria, requerimiento de oxígeno): la conducta es clara y no admite demoras. Se estabiliza al bebé y, si corresponde, se opera. En este escenario no hay lugar para el manejo expectante.
- Si el bebé nace asintomático —la gran mayoría—: no se opera «por las dudas» en la sala de neonatología. Se programa una angiotomografía de tórax alrededor de los 6 meses de vida, momento en el que el líquido pulmonar fetal ya se reabsorbió y el estudio se puede hacer con dosis bajas de radiación y sin necesidad de anestesia general prolongada. Recién con ese estudio se define, en conjunto con la familia, si la conducta es la cirugía electiva o el seguimiento clínico.
Una aclaración importante: una radiografía de tórax normal en el recién nacido no descarta la malformación. Hasta un 40% de los bebés con una lesión confirmada después por tomografía tienen una radiografía neonatal normal o con cambios mínimos. Si tu hijo tuvo diagnóstico prenatal, el seguimiento con angiotomografía a los pocos meses de vida no es opcional, aunque la radiografía de la maternidad haya salido bien.

Preguntas frecuentes
¿Puedo tener un parto vaginal si mi bebé tiene una malformación pulmonar? En la gran mayoría de los casos, sí. La vía de parto la define el equipo obstétrico según criterios obstétricos habituales, no la malformación pulmonar en sí, salvo en los casos con compromiso significativo donde se planifica el nacimiento en un centro de mayor complejidad.
¿La malformación puede desaparecer sola durante el embarazo? Puede reducirse notablemente en tamaño relativo hacia el final del embarazo, pero eso no significa que haya desaparecido el tejido anómalo. El diagnóstico definitivo y la decisión de tratamiento se toman después del nacimiento, con la angiotomografía.
¿Esto le va a afectar la respiración de grande? En los niños operados en el primer año de vida, los estudios de función pulmonar a largo plazo suelen ser normales o casi normales, gracias a la enorme capacidad de crecimiento compensatorio del pulmón infantil.
Conclusión: de la ecografía a la tranquilidad
Una malformación pulmonar en el embarazo es, antes que nada, información. Información que —bien interpretada y seguida por el equipo correcto— rara vez se traduce en una urgencia neonatal, y que le da a tu familia algo que ninguna otra vía diagnóstica ofrece: tiempo para prepararse, sin sobresaltos.
Si te acaban de dar este diagnóstico y todavía estás cursando el embarazo, no hace falta que esperes al parto para tener respuestas. Te invito a agendar una consulta prenatal para revisar juntos las imágenes, calcular el CVR con la información que ya tenés, y armar un plan claro para el nacimiento de tu hijo.
Fuentes para verificar y linkear
- Salinas JA. «Patología pulmonar congénita: evaluación y manejo perinatal.» Revista Médica Clínica Las Condes 2016;27(4):485-98.
- Peters NCJ, et al. «Prediction of postnatal outcome in fetuses with congenital lung malformation: 2-year follow-up study.» Ultrasound in Obstetrics & Gynecology 2021;57:661-671.
- Systematic review sobre utilidad del CVR (CPAM Volume Ratio) en la evaluación de lesiones pulmonares fetales ecogénicas. Fetal Diagnosis and Therapy 2020;47(3):171-181.




